El desarrollo de este Congreso 2009 debía contemplar forzosamente la diversidad y el carácter plural de la cultura y sus agentes, atendiendo a la pujanza de las industrias, la capacidad innovadora, así como a las proyecciones complejas de su relación con la vida y las finanzas públicas. A la hora de compendiar las aportaciones efectuadas en unas conclusiones viables, parece oportuno poner el acento no sólo en las dimensiones materiales y técnicas de la economía de la cultura, también en su intrínseca naturaleza de conocimiento y en el capital humano que el sector, cada día, pone en juego a favor de los ciudadanos.
La Declaración de Valencia 2009